Bajo estas circunstancias hay que esforzarse en recordar que quien visita la ciudad es el santo padre y no el presidente de Irán, Siria o cualquiera de esos países amigos de occidente.
Benedicto XVI aterrizará en el aeropuerto de Santiago a las 11:30 horas. A pesar de reiterarse que se trata de una cita de carácter únicamente pastoral, le recibirán en el aeropuerto los Príncipes de Asturias, el vicepresidente del Gobierno y el jefe de la oposición.
Tras un breve encuentro con cada uno de ellos, el sumo pontífice recorrerá los 11,6 Km. que separan el aeródromo del centro de la ciudad en el llamado Papamovil, ajeno al peligro cotidiano de los radares, pues con la intención de facilitar el saludo de sus adeptos reducirá la velocidad a unos 15 Km./h.
De nuevo apelando a motivos de seguridad, se han prohibido aparcar ambos lados de la carretera en todo el recorrido y se ha procedido a retirar todos los contenedores.
En sus aparaciones en los medios de comunicación, las autoridades eclesiásticas y gubernamentales están exhortando de manera encarecida a los ciudadanos a recibir a su santidad en el trayecto hacia el Obradoiro. Por el contrario en algunos balcones de la ciudad preside un cartelón que reza: Eu non ten espero.
Bajo este rótulo se agrupan diversos colectivos de la sociedad civil de Santiago que tachan la visita de inoportuna, habida cuenta principalmente de los gastos que su organización implica para las arcas públicas, estimados por la administración gallega en unos 4 millones de euros, cifra que otras fuentes elevan a 9 millones.
El punto álgido de la presencia del santo prelado será la misa solemne que presidirá en la Plaza del Obradoiro a partir de las 16:30 horas. Los fieles que deseen asistir y no cuenten con invitación deberán ocupar las 6.000 plazas previstas a partir de las 08:00 horas de la mañana.
Para albergar a la curia y demás autoridades que asistan a la ceremonia, en uno de los laterales del Obradoiro se construye desde hace semanas un altar. Se trata de un impresionante escenario, a cargo de un reputado arquitecto gallego, de líneas depuradas y vestido de un blanco inmaculado. Su coste asciende a trescientos mil euros. Una vez finalizada la ceremonia, se procederá a su desmantelamiento pues no se ha previsto que tenga nuevos usos.
Ocho horas después de aterrizar en Santiago, tras bajar al centro de la ciudad, visitar la catedral y presidir la eucaristía, el Papa retornará de nuevo al aeropuerto. La gira continua y la próxima actuación tendrá lugar el domingo en Barcelona para consagrar la Sagrada Familia.

3 comentarios:
Hoy escuché a este nuestro presidente de Galicia, diciendo que había sido lo mejor para Galicia, en términos económicos tmabién... debería haber leído la noticia de la semana pasada de que los ingleses estaban un poco moscas, porque veían que no recuperaban los gastos de las visitas, y le pedían al gobierno hacer un informe de ingresos- egresos para convencerse de que había sido rentable. ¿Alguien se atreve a pedírselo a este muchacho?
Habría que preguntarle a Doña Pascuala, qué opina de todo esto.
La verdad es que algo falla cuando la visita del Papa tiene que estar rodead de tantas medidas de seguridad, y en lo del dinero ...
Pasada la romería, las previsiones se demostraron exageradas. Nada que objetar a la visita del máximo representante de cualquier creencia, pero el circo que se montó a su alrededor creo que nos dejo un poco en evidencia.
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