Todo parece hecho para que la gente se quede, al contrario que en nuestros hospitales, en los que todo parece hecho para que la gente se vaya lo antes posible.
Se hace de todo en ese patio. Las madres recogen la comida que se reparte dos veces al día. Dos cazos humeantes de arroz que cada uno complementará con su salsa. Los niños se lavan desnudos, de la cabeza a los pies, tiritando mientras se remojan a sí mismos, desde bien pequeñitos, con cazos de agua recogida de las fuentes. Hombres y mujeres se lavan los dientes, escupen, restregándose el torso desnudo mientras miran hacia la nada, sonrientes.
Los niños mean y las mujeres lavan la ropa o las ponen a secar. Yo paso de prisa por mitad del patio para acortar el camino y alguien me grita: “Opoto”.
Un amigo me dice que nuestro principal mandato en Sierra Leona es “hacer patio con ellos”.
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