¿Dónde está la conexión? ¿Forma todo parte del mismo mundo? ¿Es real el “efecto mariposa?
Imagino que el detenido come como el niño, que contempla en algún momento el cielo como yo al salir de la habitación. Seguro que en algún momento yo también desvelé algún tipo de información que era mejor mantener en secreto (es decir, fui indiscreto), aunque no creo que cobrara por ello. ¿Será entonces que hablamos de un problema de magnitud? ¿Tendrá que ver un poco la felicidad con la bendita ignorancia de algunas cosas que pasan?
Lo que sí voy intuyendo es que con todo no puedo. Que no puedo dedicar demasiado tiempo a comprender qué importancia tiene que esa noticia sea primera página y al mismo tiempo estar con los del banco que pasan la tarde, o con el niño que come el arroz. Debo elegir y en el arte de elegir está el quid de la cuestión. Y elegir no es comerse la cabeza pensando qué voy a elegir. Todo tiene su equilibrio, su proporción, la magnitud que decía antes.
Hay que reflexionar, pero cuando haya que echarle una mano a alguien, o fijarse en la comida, o en el cielo, o en la sonrisa de alguien, no pensar demasiado y estar ahí. Y pensar antes y después para que llegado el momento estemos ahí, con lo que verdaderamente importa.
Yo es la única manera que tengo, incluso en África, sobre todo en África, de mantener algunas de mis certezas esenciales.
1 comentarios:
Sí están conectados esos mundos, claro que están conectados, y debemos buscar esas conexiones... pero sin duda, como tan bien explicas, Quico, eso hay que hacerlo antes y después, para que llegado el momento estemos ahí, con lo que verdaderamente importa. Porque sino, como dice un querido amigo hondureño, nos quedamos en la pura ideología.
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