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La realidad supera la ficción y me llena de preguntas

Estos días estuve en un seminario en San Salvador, sobre la situación de inseguridad y violencia en Centroamérica, por desgracia, tema de máxima actualidad en estos países. Y es que, por ejemplo, en Honduras, hay una tasa de 58 homicidios cada 100 mil habitantes; sólo para tener una referencia, la OMS considera que hay pandemia cuando mueren más de 10 personas cada 100 mil habitantes. Fue un análisis con la gente sesuda de las UCAs (las universidades jesuitas) y otras universidades.

Pero mientras nosotros estábamos encerrados en el Centro Loyola -he de decir, que mucho más bonito que el vigués-, la realidad externa planteaba aun más retos: el día de comienzo del seminario, San Salvador se quedaba semiparalizada, porque supuestamente, las maras obligaban al transporte a un paro de 72 horas, bajo la amenaza de quemar autobuses y matar a los conductores.

Una carta firmada por las dos principales maras circuló por los medios de comunicación, en la que, primero de todo, pedían perdón a la ciudadanía por estas medidas; después, explicaban sus demandas: que no se aprobase la ley antimaras, que se mejoraran las condiciones en las cárceles, y que hubiera trabajo y educación para la gente joven, ya que solo de ese modo no habría pandillas. 

El mismo día, en San Pedro Sula mataron a 17 personas en una zapatería. A las dos horas, el ministro de Seguridad decía que fue un problema de maras; a las dos semanas, salía en los periódicos que uno de los autores de la masacre, marero, se había muerto en una confrontación con la policía. 

Y a mí, qué queréis que os diga, me entran miles de dudas y contradicciones… desde luego, en San Salvador las maras tienen aterrorizados a los conductores de autobús, pero, ¿será una ley antimaras la solución a todos los problemas? ¿ Será posible que una policía de investigación hondureña consiga determinar en dos horas el móvil de un delito? No es por desconfiar de su eficacia, pero cuando Pepe Lobo estuvo en España en abril, y le preguntaron por la investigación de los 8 periodistas asesinados en dos meses, él respondió pidiéndole ayuda a los países europeos porque los policías hondureños no estaban muy capacitados en la investigación…

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