La inmensa mayoría son de cristal, pero el de algunas es tan endeble que no encaja en el rectángulo en el que se enmarca, ofreciéndote la intemperie. Las más afortunadas, en su inmaterial existencia nunca se enfrentarán a un termómetro que amenace con el cero. Ante su armazón inerte, nos otorgamos la potestad de abrirlas, cerrarlas o entornarlas.
Detrás de las cuatro ventanas a las que hace referencia el título de este blog se esconden una dama, dos gallardos caballeros y un escudero que les acompañará para evitarles las tareas más prosaicas
La primera de ellas se abre a un hospital que huele a mar y su protagonista es puro contraste con quien le rodea. Un estetoscopio enganchado a un hombre, un hombre arrastrado por la lírica y la buena mesa.
La segunda da a un patio de tierra, con su pilón y un árbol frondoso que la sombrea. Cerca se localiza una pulpería, pero allá los cefalópodos no lamentan su existencia. Su dueña es un bumerang que siempre regresa, ¿cuál será el próximo movimiento?
La tercera se abre también a un patio pero éste de luces, abrigado en una manzana que, a modo matrioska, encaja dentro de otra gran manzana. Desde fuera, se escucha el falsete de un cantante que apura en acústico las contradicciones de este mundo y sus penurias en el amor.
A través de la que completa el cuarteto hoy trasluce el sol, pero lleva meses sufriendo el monótono repenique de la lluvia. Aquí se encuentra de verdad el infierno para los pulpos y para que el tópico se cumpla, a veces alguien templa una gaita. Su inquilino defiende como si fuese un espadachín, a base de estocadas de teclado, los más variados propósitos que se le encomienden.
Empujamos a partir de hoy cuatro ventanas que se abren a otras tantas realidades.
¿Que nos contarán?
3 comentarios:
Proba
Pues la prueba funciona, esperemos a ver si definitivamente corre el aire.
Enhorabuena, os seguiremos con interés.
Un abrazo!
Publicar un comentario