Pero os cuento que desde hace un tiempo, tengo el firme propósito de luchar contra esos desánimos. Porque creo que mantener la esperanza en estos tiempos, de que las cosas pueden cambiar, de que las personas podemos cambiar, no es solamente un acto de fe, sino de rebeldía. Y al menos, en eso quiero ser rebelde. Y lo que en realidad hoy quiero compartir son dos tonterias que me gusta tener cerca porque me ayudan.
La primera es un texto pequeño de Ernesto Sábato, lo tengo escrito desde hace años, y no lo pierdo: En nuestro tiempo, una parte de la humanidad del hombre se está eclipsando. No estamos en condiciones de detenernos y aguardar a que se aclare el horizonte. Debemos entrar en la noche, y, como centinelas, permanecer en guardia con aquellos que están solos y sufren el horror ocasionado por este sistema que es mundial y perverso. Ante todo, tenemos que recuperarnos como humanidad. Tenemos el deber de resistir y ser cómplices de la vida, aún en su suciedad y en su miseria.
El otro, es mucho más reciente, una canción de Calle 13, cada día me gustan más. Habla de América Latina, “un pueblo sin pierna, pero que camina”. Y nos recuerda que la lluvia, las nubes, los colores, la alegría, el dolor, no se compran.
1 comentarios:
Por cierto Yoli, impresionante canción.
Tremenda letra.
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